un pequeño sonido
casi como una respiración
que fue de a poco creciendo
distinguiéndose las palabras
el volumen siguió subiendo
drogado de vértigo y sin notarlo
pasaron de ser noises amistosos
a escandalosos alaridos
nisiquiera me escuchaba
¿qué estas diciendo julian?
un poco sordo y desorientado
enloquecido y conmocionado
me refugio en mi almohada
para acordarme del susurro
dudoso y tímido
con el que todo había empezado
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