sábado

es obvio
pero septiembre o setiembre
nos hace flashear
bocha de felicidad
bocha de amor

un conjuro secreto que abre la puerta
hacia un laberinto interminable 
con un sin fin de personajes pandilleros
que me atropellan, me exaltan y enloquecen 
que corren y aparecen al doblar cada pasillo
una pandilla con lapices de colores
con ideas de suicidios y dibujos de poemas
historias alegres con finales no convencionales
reclamando una revolución interna
tallando en mis huesos coherentes incoherencias
'los nenes mandan' gritaron
me convencieron
y ahora hago de ese lema
parte de mi