un conjuro secreto que abre la puerta
hacia un laberinto interminable
con un sin fin de personajes pandilleros
que me atropellan, me exaltan y enloquecen
que corren y aparecen al doblar cada pasillo
una pandilla con lapices de colores
con ideas de suicidios y dibujos de poemas
historias alegres con finales no convencionales
reclamando una revolución interna
tallando en mis huesos coherentes incoherencias
'los nenes mandan' gritaron
me convencieron
y ahora hago de ese lema
parte de mi